Mi cuarentena
La tarde del jueves 19 de marzo, el presidente Alberto Fernández anunció que a partir de las 0 horas del siguiente día se detenía una gran parte del país. Solo faltaban 4 horas para ese acontecimiento y en mi casa comenzó el caos: "y ¿cómo hacemos con las compras?", "quedaron prendidas las maquinas en la fabrica", "no se puede decretar algo así con tan poca anticipación".
El viernes 20 de marzo comenzó el aislamiento preventivo y obligatorio hasta el 31 de marzo. Seguía
ese aire tenso de enojo pero también había alivio por no tener que
salir de casa, el único lugar que encontrábamos para estar
protegidos de la pandemia.
Era momento de hacer limpieza, ordenar
placares y de arreglar todas las cosas de casa que alguna vez lo
postergamos por falta de tiempo. De repente mi papá fue carpintero,
mi mamá jardinera y yo cocinera. Los días pasaban todos iguales,
con más o menos actividades, pero iguales; nos levantamos a
desayunar todos juntos, hablábamos por video llamada con mi abuela,
después con mi hermana, a veces en el grupo de Whatsapp de la
familia alguien comentaba lo aburrido que estaban, las aplicaciones
de juegos en linea se volvieron furor. Afortunadamente vivimos en la
era de la tecnología donde tenemos plataformas para entretenernos
constantemente y redes sociales que hacen del aislamiento una
situación más amena.
Faltando pocos días para que se cumpla la
fecha límite de la cuarentena, se sabía que no íbamos a salir de
casa. En un nuevo comunicado, el aislamiento se extendió hasta el 13de abril. La incertidumbre cada vez se hacia sentir más en nuestra
cabeza y el mal humor de las personas se agravaba con el pasar del
tiempo. Viernes 10 de abril, la cuarentena se alargó nuevamente. 26
de abril, nueva fecha límite.
El lunes 13 empecé a trabajar, con miedo, inseguridad pero siempre cumpliendo con todas las normas de higiene dictadas. Al llegar a mi casa tengo un ritual, en la puerta me saco los zapatos, voy al lavadero donde lavo la ropa que tenia puesta, después me voy a bañar; una vez que haya echo todo eso, me relajo y saludos a mis papás y a las perras.
Todos los ciudadanos de Argentina
sabemos que el día 27 seguiremos en nuestras casas, de mal humor,
cansados de mirar tele, cansados de comer, de hacer videos llamadas,
de leer, de hacer ejercicio, pero sabemos que es la única manera de
salir de esto.
La foto es de mi lugar de trabajo.
